Molduras para suelos
2 de julio de 2018|
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Uno de los factores más importantes a considerar en el diseño de interiores es el grado de integración y armonía que se desea lograr en las distintas áreas del hogar o espacio de trabajo. En el caso de los pisos, algo tan básico como el estilo adecuado de moldura puede marcar la diferencia, aportando fluidez y continuidad, así como una sensación de unidad al interior.
1. Rodapié: También llamado zócalo o rodapié. Sirve como transición entre una superficie horizontal (por ejemplo, tu nuevo suelo laminado) y la superficie vertical de una pared. Coloca un rodapié en la base de la pared para darle a tu habitación un acabado profesional.
2. Tapa final tipo F: Esta es la manera perfecta de separar el suelo laminado de la moqueta. (Se utiliza con el riel)
Tapa final tipo 7: Se utiliza como toque final del borde del suelo en las puertas exteriores.
3. Moldura de cuarto de círculo: Finaliza la transición entre el suelo y la pared. Se utiliza de la misma manera que un rodapié.
Línea cóncava: También llamada moldura de remate. Se utiliza para rematar la transición entre el suelo y la pared.
4. Perfil para escaleras (a ras y superpuesto): Remata tus escalones con esta elegante moldura (para usar con el riel). También sirve para crear una transición armoniosa entre el suelo y el borde de una escalera.
5. Moldura en T: Es una de las molduras más comunes. Une dos superficies del mismo nivel (altura). (Se utiliza con el riel)
6. Reductor: Una transición de montaje a ras desde su piso laminado a pisos de superficie dura más bajos. (Se utiliza con el riel)















